jueves, 25 de junio de 2026


 FREUD EXPLICÓ POR QUÉ A VECES SIENTES ALIVIO CUANDO ALGO MALO POR FIN PASA 

Muchas personas lo viven con culpa:
 "Temía tanto algo que, cuando pasó, sentí alivio."
 "La espera me angustiaba más que el hecho mismo."
 "Vivía con un miedo que el desenlace, 
por fin, calmó."
Y les dicen:
 "Qué frío eres por sentir alivio."
 "Deberías estar destrozado, no aliviado."
 "Algo anda mal contigo."
Pero Freud entendía bien esa angustia anticipada.
A veces la espera de algo malo angustia más que el hecho.
Porque la angustia vive en la anticipación.
Para Freud, hay una angustia que aparece como señal de algo que se teme que va a pasar. Es una alarma que se mantiene encendida mientras dura la amenaza. Por eso vivir esperando algo temido puede ser más agotador que el hecho mismo. Y cuando por fin ocurre, la alarma se apaga: de ahí ese alivio que tanto te confunde.
La idea incómoda es esta:
 Sentir alivio cuando algo temido pasa no te hace insensible.
 Es que la angustia de la espera te tenía en alarma constante.
 Y el desenlace, al menos, apagó esa alarma.
Pero aquí está lo importante:
Entender esto te quita la culpa de sentir lo que sientes. El alivio no significa que no te importara: significa que dejaste de vivir en alerta. Y te enseña algo útil: muchas veces sufrimos más anticipando que enfrentando. Reconocerlo te ayuda a no dejar que el miedo a lo que podría pasar te robe el presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario