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lunes, 15 de septiembre de 2014

El rey y el pordiosero

Latif era el pordiosero más pobre de la aldea.
 Cada noche dormía en el zaguán de una casa diferente, frente a la plaza central del pueblo.

Cada día se recostaba debajo de un árbol distinto, con la mano extendida y la mirada perdida en sus pensamientos. 

Cada tarde comía de la limosna o de los mendrugos que alguna persona caritativa le acercaba.

Sin embargo, a pesar de su aspecto y de la forma de pasar sus días, Latif era considerado por todos, el hombre más sabio del pueblo, quizás no tanto por su inteligencia, sino por todo aquello que había vivido.

Una mañana soleada el rey en persona apareció en la plaza. Rodeado de guardias caminaba entre los puestos de frutas y baratijas buscando nada.

Riéndose de los mercaderes y de los compradores, casi tropezó con Latif, que dormitaba a la sombra de una encina.
Alguien le contó que estaba frente al más pobre de sus súbditos, pero también frente a uno de los hombres más respetados por su sabiduría.

El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo:
– “Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro.”

Latif lo miró, casi despectivamente, y le dijo:
– “Puedes quedarte con tu moneda,
para qué la querría yo?
¿Cuál es tu pregunta?

Y el rey se sintió desafiado por la respuesta y en lugar de una pregunta banal, se despachó con una cuestión que hacía días lo angustiaba y que no podía resolver.
Un problema de bienes y recursos que sus analistas no habían podido solucionar.

La repuesta de Latif fue justa y creativa.
El rey se sorprendió;
dejó su moneda a los pies del mendigo y siguió su camino por el mercado, meditando sobre lo sucedido.

Al día siguiente el rey volvió a aparecer en el mercado.
Ya no paseaba entre los mercaderes, f
ue directo a donde Lafit descansaba, esta vez bajo un olivar.
Otra vez el rey hizo una pregunta y otra vez Latif la respondió rápida y sabiamente.
El soberano volvió a sorprenderse de tanta lucidez.
 Con humildad se quitó las sandalias y se sentó en el suelo frente a Latif.

- “Latif te necesito,”
le dijo.
“Estoy agobiado por las decisiones que como rey debo tomar.
No quiero perjudicar a mi pueblo y tampoco ser un mal soberano.
Te pido que vengas al palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltara nada, que serás respetado y que podrás partir cuando quieras… por favor.”

Por compasión, por servicio o por sorpresa, el caso es que Latif, después de pensar unos minutos, aceptó la propuesta del rey.

Esa misma tarde llegó Latif al palacio,
en donde inmediatamente le fue asignado un lujoso cuarto a escasos doscientos metros de la alcoba real.
En la habitación, una tina de esencias y con agua tibia lo esperaba.

Durante las siguientes semanas las consultas del rey se hicieron habituales.
Todos los días, a la mañana y a la tarde, el monarca mandaba llamar a su nuevo asesor para consultarle sobre los problemas del reino,
sobre su propia vida o sobre sus dudas espirituales.

Latif siempre contestaba con claridad y precisión.

El recién llegado se transformó en el interlocutor favorito del rey.
 A los tres meses de su estancia ya no había medida,
 decisión o fallo que el monarca no consultara con su preciado asesor.

Obviamente esto desencadenó los celos de todos los cortesanos que veían en el mendigo-consultor una amenaza para su propia influencia y un perjuicio para sus intereses materiales.

Un día todos los demás asesores pidieron audiencia con el rey.
Muy circunspectos y con gravedad le dijeron.

- “Tu amigo Latif, como tú llamas, está conspirando para derrocarte.”

- “No puede ser” dijo el rey. “No lo creo.”

- “Puedes confirmarlo con tus propios ojos,” dijeron todos.
“Cada tarde a eso de las cinco, Latif se escabulle del palacio hasta el ala Sur y en un cuarto oculto se reúne a escondidas, no sabemos con quién.
Le hemos preguntado a dónde iba alguna de esas tardes y ha contestado con evasivas.
Esa actitud terminó de alertarnos sobre su conspiración.”

El rey se sintió defraudado y dolido.
Debía confirmar esas versiones.

Esa tarde a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera.
Desde allí vio cómo, en efecto, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave que colgaba de su cuello abría la puerta de madera y se escabullía sigilosamente dentro del cuarto.

- “Lo visteis” gritaron los cortesanos, “lo visteis?”

Seguido de su guardia personal el monarca golpeó la puerta.

- “¿Quién es?” dijo Latif desde adentro.

- “Soy yo, el rey,” dijo el soberano. “Ábreme la puerta.”

Latif abrió la puerta.

No había nadie allí, salvo Latif.

Ninguna puerta, o ventana, ninguna puerta secreta, ningún mueble que permitiera ocultar a alguien.

Sólo había en el piso un plato de madera desgastado, en un rincón una vara de caminante y en el centro de la pieza una túnica raída colgando de un gancho en el techo.

- “¿Estás conspirando contra mi Latif?”
pregunto el rey.

- “¿Cómo se te ocurre, majestad?”
contesto Latif.
 “De ninguna forma, ¿por qué lo haría?”

- “Pero vienes aquí cada tarde en secreto.
¿Qué es lo que buscas si no te ves con nadie? ¿Para qué vienes a este cuchitril a escondidas?”

Latif sonrió y se acercó a la túnica rotosa que pendía del techo. La acarició y le dijo al rey:

- “Hace sólo seis meses cuando llegué, lo único que tenía eran esta túnica, este plato y esta vara de madera” dijo Latif.
“Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado… que vengo cada día para estar seguro de no olvidarme de
QUIÉN SOY Y DE DÓNDE VINE”.


ASÍ ES:

NUNCA DEBEMOS OLVIDAR QUIENES SOMOS Y DE DONDE VENIMOS, LA VIDA DA MUCHAS VUELTAS Y PODEMOS REGRESAR SIEMPRE AL MISMO LUGAR!!



Es para pensar, verdad ?
 y aplicable a muchas circunstancias de la vida ...

jueves, 31 de julio de 2014

El Anciano Samurai. "Descubre lo que eres para saber lo que vales"

Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. 
A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. 
Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante.

 El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. 


Arrojó algunas piedras en su dirección
y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. 


Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, 


los alumnos le preguntaron:

-¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad?


 ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:

-Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?

-Por supuesto, a quien intentó entregarlo -respondió uno de los discípulos.

-Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos añadió el maestro ...!!


-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Nadie nos agrede o nos hace sentir mal: somos nosotros los que decidimos cómo sentirnos. 

Cuando te sientas débil recuerda a aquellos que te han hecho fuerte y cuando tengas dudas recuerda a aquellos que han creído en ti.




miércoles, 30 de julio de 2014

Descubre lo que eres, para saber lo que vales.



Un aguador de la India tenía sólo dos grandes vasijas que colgaba en los extremos de un palo y que llevaba sobre los hombros.
 Una tenía varias grietas por las que se escapaba el agua, de modo que al final de camino sólo conservaba la mitad, 
mientras que la otra era perfecta y mantenía intacto su contenido. 
Esto sucedía diariamente. 
La vasija sin grietas estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía idónea para los fines para los que fue creada.
 Pero la pobre vasija agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su cometido. 

Así que al cabo de dos años le dijo al aguador:

-Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo.

El aguador le contestó:

-Cuando regresemos a casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.


Así lo hizo la tinaja y, en efecto, vio muchísimas flores hermosas a lo largo de la vereda; 
pero siguió sintiéndose apenada porque al final sólo guardaba dentro de sí la mitad del agua del principio.

El aguador le dijo entonces:

-¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? 

Quise sacar el lado positivo de tus grietas y sembré semillas de flores.


 Todos los días las has regado y durante dos años yo he podido recogerlas. 
Si no fueras exactamente como eres, 
con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiera sido posible crear esa belleza.



Todos somos vasijas agrietadas por alguna parte, pero siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

En la vida en alguna ocasión no confiamos en nosotros mismos, perdemos el tiempo observando, para imitar y lograr ser el mejor, 
pero descuidamos todo nuestro potencial que llevamos dentro. 

"Para ser exitoso no tienes que hacer cosas extraordinarias
tienes que hacer cosas ordinarias, extraordinariamente bien!

Si creo que todos alguna vez hemos pasado por esto, nos creemos que no podemos llegar, 
que no valemos, 
que hay gente superior que puede hacerlo mejor que nosotros y eso no siempre es así, 
falta conocernos un poco para poder llegar a metas que nos parecían inalcanzables.



Confía en ti y si aprovechas tus grietas te sorprenderás de lo que puedes llegar a alcanzar.

“Buena suerte o mala suerte, ¿quién sabe?”

Cuenta una antigua fábula china que un hombre mayor tenía dos amores
su hijo y sus caballos de pura sangre. 
La llamaremos la fabula del viejo y del caballo.
Una noche un criado que  dejo la puerta del establo abierta y el mejor caballo del hombre se escapó.
 Era una gran perdida para él, y todos los vecinos de la aldea vinieron a darle consuelo y lamentar su mala suerte.
 Pero el hombre no estaba afectado y les dijo:
“buena suerte o mala suerte,
 ¿ quién sabe?”.
Una semana más tarde el pura sangre volvió acompañado de una yegua y de otros caballos de mucho valor
Los vecinos fueron a visitar al viejo y le felicitaron por su buena suerte
De nuevo, el hombre no mostraba signos de una gran alegría, y repitió: 
“buena suerte o mala suerte,
 ¿ quién sabe?”
Los vecinos se extrañaban de su comportamiento.
El hombre decidió aprovechar la llegada de los caballos salvajes y se dispuso a adiestrarlos con la ayuda de su hijo
Pero uno de los caballos era muy rebelde y al intentar domarle, su hijo cayó y se fracturó una pierna. 
Cuando vino el médico aseguró que siempre se quedaría cojo
Los vecinos otra vez se acercaron para darle consuelo al viejo, pero nuevamente repitió: 
“buena suerte o mala suerte, 
¿ quién sabe?”.
 Esta vez los vecinos ya le tomaron por loco.
Pasaron un par de años y estalló una guerra.
 Los soldados del rey vinieron al pueblo y obligaron a todos los hombres jóvenes válidos a en listarse para ir a combatir un lejano y peligroso enemigo. 
El hijo del viejo se salvó por cojo,
 y los vecinos volvieron a sorprenderse de la
 suerte del viejo.
Pero ya sabéis lo que dijo el hombre.
No os preocupéis ni os alegréis por aquello que no controláis. 
Vuestra meta tiene que ser conseguir y luchar por objetivos, aprender a adaptarse a los cambios imprevistos que siempre suceden.
Mala suerte es el pretexto de los perdedores.

La vida está llena de mensajes, de buenos mensajes, pues sea donde sea nos lleve la buena o la mala suerte, las oportunidades están en cada nuevo hecho que nos ocurre.

La mala suerte, depende en gran medida de lo que hagamos con ella. Aprender de los errores para avanzar, y aprovechar lo bueno que nos llega abre las puertas de la oportunidades.
Depende de TI…





Descubre tu verdadero valor


-“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa, que no tengo fuerzas para hacer nada.
 Todos me dicen que soy una calamidad, que no sirvo para nada, que no hago nada bien, que soy bastante tonto…
 ¿Cómo puedo mejorar?…
¿Qué puedo hacer para que me valoren más?” 

El maestro, sin mirarle le dijo: 

- “!Cuánto lo siento, pequeño saltamontes


No puedo ayudarte, porque debo resolver primero mi propio problema
Si quisieras ayudarme tú a mí,
 podría resolver el tema con más rapidez y luego, tal vez te pudiera ayudar.”. 


- “Encantado”– titubeó el muchacho, 
aunque una vez más sintió que volvía a ser desvalorizado y vio sus necesidades otra vez postergadas

- “Bien”, asintió el maestro. 
Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique izquierdo y dándoselo al chico, agregó: 

- “Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. 
Debes vender este anillo y trata de obtener por él la mayor suma posible, pero nunca aceptes menos de una moneda de oro


Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas” 


El joven tomó el anillo y partió. 
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes.
 Estos lo miraban con cierto interés, hasta que decía el precio que pretendía por el anillo.
 Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, unos se reían, 
otros daban media vuelta hasta que un viejito le explicó que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio del anillo

Después de ofrecer la joya a más de cien personas y abatido por su fracaso, montó en el caballo y regresó.
Entró en la habitación y dijo: 

- Maestro lo siento… 
no pude conseguir lo que me pediste. 
Tal vez podría conseguir dos o tres monedas de plata, aunque no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo”. 

- “!Qué importante lo que dijiste, pequeño saltamontes”
- contestó sonriente el maestro.
 “Debemos saber primero el verdadero valor del anillo
Vuelve a montar y vete al joyero


¿Quién mejor que él para saberlo?.
 Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto daría por él.
 A pesar de todo lo que te ofrezca, nunca se lo vendas. 
Regresa aquí de nuevo con el anillo”. 


El joven volvió a cabalgar. 
El joyero examinó el anillo
Lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo: 

- “Dile al maestro, que si lo quiere vender ya, 
no puedo darle más que 58 monedas de oro”. 

- ¿58 monedas???
 Exclamó el joven. 

- “Sí”- replicó el joyero- 
Sé que con el tiempo, podríamos obtener hasta 70, pero nunca si la venta es urgente. 

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido. 

- “Siéntate- 
dijo el maestro después de escucharlo.
 Tú eres como este anillo
una joya valiosa y única y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto.



 ¿Qué haces por la vida
pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?. 


Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo meñique de su mano izquierda. 

Moraleja: 

A veces, evaluamos a la ligera tanto a las personas como a las cosas, sin conocer su verdadero valor, sin dar oportunidades.

Descubre lo que eres para saber lo que vales.

Toma de Decisiones.

Esta es una breve historia sobre 
la importancia de la Toma de Decisiones.
Un gran maestro y un guardián compartían la administración de un monasterio Zen
Cierto día el guardián murió,
 y había que sustituirlo.
El gran maestro reunió a todos sus discípulos para escoger a quien tendría ese honor.
“Voy a presentar les un problema
 – dijo -.
Aquel que lo resuelva primero será el nuevo guardián del templo”.
Trajo al centro de la sala un banco,
 puso sobre este un enorme y hermoso florero de porcelana con una hermosa rosa roja y señaló:
Este es el problema”.
Los discípulos contemplaban perplejos lo que veían: 
los diseños sofisticados y raros de la porcelana,
 la frescura y elegancia de la flor… 
¿Qué representaba aquello? 
¿Qué hacer?
¿Cuál era el enigma? 
Todos estaban paralizados. 
Después de algunos minutos, 
un alumno se levantó, miró al maestro y a los demás discípulos, caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo.
“Usted es el nuevo guardián
 – le dijo el gran maestro, y explicó – :
Yo fui muy claro, les dije que estaban delante de UN PROBLEMA
No importa qué tan bellos y fascinantes sean, 
los problemas tienen que ser resueltos.

MORALEJA

Puede tratarse de un vaso de porcelana muy raro, un bello amor que ya no tiene sentido, 
un camino que debemos abandonar pero que insistimos en recorrer porque nos trae comodidades. 
Solo existe una forma de lidiar con los problemas: la Toma de Decisiones
En esos momentos no podemos tener piedad,
 ni dejarnos tentar por el lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo”.
Los problemas tienen un raro efecto sobre la mayoría de nosotros:
 nos gusta contemplarlos, 
analizarlos,
 darles vuelta,
 comentarlos… 
Sucede con frecuencia que comparamos nuestros problemas con los de los demás y decimos: 
“Su problema no es nada… 
¡espere a que le cuente el mío!
No existen problemas
sólo son pruebas que hay que superar.

jueves, 24 de julio de 2014

“Esto También Pasará”


Una vez;
 un Rey citó a todos los sabios de la corte, y les manifestó: 
”Me he mandado hacer un precioso anillo con un diamante con uno de los mejores orfebres de la zona.
Quiero guardar oculto dentro del anillo, algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total. 
Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos, y a mis hijos de mis herederos.
Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa en el diamante de mi anillo”.
Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ...
¿Pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que entre debajo de un diamante de un anillo?
 Muy difícil. 
Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso Rey.

El rey tenia muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.
El rey por esos motivos también lo consultó. 
Y este le dijo:
“No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”
¿”Como lo sabes preguntó el Rey”?
“Durante mi larga vida en el palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un místico.
Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.
En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje.
Lo dobló y se lo entregó al Rey.
“Pero no lo leas, dijo. Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.
Ese momento no tardó en llegar, 
el país fue invadido y el Rey perdió el reino.
Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.
Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.
Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento.
Simplemente decía ...

“ESTO TAMBIÉN PASARÁ”. 

Fue en ese momento que fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.
Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado el camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio.
Ya no se sentía el trotar de los caballos.
El Rey, se sintió profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido.
Esas palabras habían resultado milagrosas.
Doblo el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejercito y reconquistó su reinado.
Ese día en que estaba victorioso a la ciudad, hubo una gran celebración con música y baile… y el Rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.
En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:
“Apreciado Rey, ha llegado el momento para que leas nuevamente el mensaje del anillo
¿Qué quieres decir? 
Preguntó el rey
“Ahora estoy viviendo una situación de euforia, las personas celebraron mi retorno, hemos vencido al enemigo”.
Escucha dijo el anciano este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras.
No es solo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso
No es solo para cuando eres el último,
 sino también para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje 

“ESTO TAMBIÉN PASARA”

y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba . Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. 

Lo malo era tan transitorio como lo bueno.
Entonces el anciano le dijo:
“Recuerda que todo pasa“. 
Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. 
Como el día y la noche;
 hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas".
Lo más importante es no identificarse con las circunstancias de la existencia; la vida es como una película, y es de hecho una película que tiene un principio y tiene un fin.
Distintas escenas van pasando por la pantalla de la mente; 
el error más grave de nosotros consiste en identificamos con esas escenas.
¿Por qué? 
Porque pasan, sencillamente porque pasan; 
son escenas de una gran película y, al fin, pasan.
 Afortunadamente, en el camino de mi vida acepté como lema siempre eso: 
no identificarse uno con las circunstancias diferentes de la vida
Tomé como lema en la vida jamás identificarme con las circunstancias, con los eventos, con los acontecimientos; sé que esos acontecimientos, que esas escenas, van pasando.

jueves, 17 de julio de 2014

Enseñar con el ejemplo


En una ocasión una abuela trajo su nieto a Mahamat Gandhi.
El niño tenía un apetito insaciable por el azúcar lo cual estaba poniendo en peligro su salud.
“Por favor, ella suplicó a Gandhi, dígale a mi nieto que deje de comer azúcar, ya que se que él lo respeta mucho a usted, yo se que él le escuchará lo que usted le diga. 
Gandhi les pidió que se fueran y regresaran en cuatro días.
Cuatro días más tarde regresaron la abuela y el nieto. Gandhi mirando a los ojos al nieto de la señora le dijo con autoridad:
” Deje de comer azúcar, estás hiriendo tu cuerpo”.
Después de un breve silencio, la abuela le preguntó a Gandhi. Señor , por qué usted nos pidió esperar cuatro y regresar, si esto mismo lo hubiera dicho el día que vine?
Gandhi respondió: 
“Señora, hace cuatro días yo estaba comiendo azúcar y no podía hablarle con autoridad a su nieto.
 Ahora puedo, porque hace cuatro días dejé de comer azúcar
El más poderoso secreto es guiar con el ejemplo.
Es una realidad. el mejor maestro no son nuestras palabras sino nuestros hechos.
 Este es un buen día para comenzar a ser ejemplo.

martes, 8 de julio de 2014

El alma envejece o solo el cuerpo?



Un hombre se acerco a un sabio para preguntarle del porque las personas se volvían mas viejas, 
el sabio le contesto, no se hacen mas viejas, solo existe la creencia de que es así y te has convencido de ello, pero si te convences de que no es así,
 es lo que veras.
Con actitud de duda y rascándose la cabeza le pregunto de nuevo,
¿pero como es posible lo que me dices si ademas de mi, he visto a mi esposa, mis padres y mis hermanos volverse viejos y después se que mueren?

El sabio le respondió de nuevo, si, te entiendo se que es lo único que puedes ver cuando tu mente esta hecha para creerlo así, pero la realidad es como tu lo decidas ver, si para ti están viejos y mueren será así, pero si lo creyeras de otra forma será de esa otra forma.
La realidad que vemos es solo producto de nuestras creencias infundadas por nuestra sociedad.

Nuestra mente es como un trozo de barro que se deja moldear por las manos del alfarero,

es por ello que debemos aprender a moldearnos y no solo conformarnos con lo que el maestro enseñe, pues el igual, también tiene muchas cosas nuevas por descubrir.
En tanto que el cuerpo envejece, el espíritu y el alma “enniñece”,
 (enniñecer) es irse volviendo niño.

Envejeciendo de cuerpo y rejuveneciendo de espíritu.

Esta regeneración es la misma de la cual Jesús le hablaba al famoso teólogo Nicodemo cuando le refería que nadie puede entrar al cielo a no ser que nazca de nuevo.

La “Renovación”
 significa hacerse nuevo otra vez.

Mientras que la “Regeneración” 
ocurre una sola vez, la “Renovación” se puede dar a diario.

Es por ello que se dice que aunque el hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva de día en día.

Y primero debemos aceptar que hablamos de dos cosas y no de una, nuestro cuerpo es un mero envase, pero nuestra alma es aquello que nos diferencia de los demás, sucede que cuando nos cansamos psíquicamente, ello pesa sobre nuestro cuerpo bajan nuestras defensas, nuestra energía pero es mucho mas probable que se recupere nuestra alma a que lo haga nuestro cuerpo el cual ira notando el paso del tiempo inexorablemente.

El alma y el cuerpo pueden envejecer solo que ambos tienen ritmos de vida separados, y es el que tu le quieras dar,


si quieres tener un cuerpo joven debes comer bien, hacer ejercicio, etc,


y si quieres tener un alma joven debes ser sano emocionalmente, jovial, etc.


Ambos pueden envejecer, a simple vista se ve un cuerpo adulto y también puedes ver un alma envejecida, si vieras el aura de esa persona y notaras que algo en ella anda mal.


El alma envejece, si tu permites que ello ocurra.
si tenes un espíritu jovial, si eres amigo de tus amigos, si eres de sentimientos duraderos, y pones todo de ti para vivir la vida, como debe realmente ser vivida, los años solo pasaran en lo físico, no en tu alma, la que perdurara joven por toda la vida.


A veces al alma envejece más rápidamente que el cuerpo, Nuestra alma envejece cuando ya nada nos motiva, cuando estamos tan cansados de luchar que nos sentimos viejos aun siendo jóvenes en edad y creo que el alma se marchita al igual que lo hace el cuerpo.
De acuerdo al tipo de vida que llevemos...el alma puede opacarse.


El alma o espíritu es solo una esencia y esta puede perdurar aun después de muertos y ello dependerá de nosotros, para eso hay que dejar una huella en cada corazón de quien pasa por nuestra vida.
Un alma vieja es una gran alma ya que el alma se hace sabia.
Por fortuna el alma de aquellos que la cultivan , que aman y que la alimentan día a día NO ENVEJECE JAMÁS.


Sin embargo la mala noticia es que si no la tomas en cuenta puede envejecer incluso primero que el cuerpo.


Espero que tu alma sea joven toda tu vida...como siento la mía todavía.